¿Qué me recomiendan estudiar?
Esta es una pregunta que he visto repetirse en redes sociales, en grupos de profesionales, y no cabe duda que, cuando alguien la formula, es porque antes ya se la ha hecho a sí mismo, al pensar en cursos, postítulos o postgrados que puedan complementar su formación o permitirle avanzar en su carrera profesional. Y la respuesta es, al mismo tiempo, difícil y fácil.
Difícil, porque no puede responderse sin contar con más antecedentes de quien pregunta. Aunque sepamos qué carrera de pregrado cursó, nos faltaría saber cuáles son sus intereses y habilidades, con cuánto tiempo y recursos económicos dispone para estudiar, en qué contexto se desempeña o aspira a trabajar, qué tipo de formación le resulta más adecuada (virtual o presencial, de corta o larga duración) e incluso en qué región del país vive, tanto por las necesidades que hay en los territorios como por las oportunidades de formación que podría encontrar allí.
Pero también es fácil. En términos generales, cualquier decisión formativa debiese alinearse con los proyectos personales y profesionales. Por ejemplo, si se aspira a cargos en los que la comunicación en Inglés es indispensable, el camino es bastante claro. Del mismo modo, si el objetivo es acceder a posiciones directivas, formarse en gestión resulta clave. Si quieres ser académico en Educación Superior o investigador, los estudios de postgrado son indispensables.
A esto se suma la importancia de considerar las necesidades actuales y posiblemente futuras del entorno laboral, considerando las tendencias. Además, es relevante identificar aquellos ámbitos donde las habilidades ya adquiridas puedan transferirse y potenciarse mediante nuevos aprendizajes.
En este proceso cobra especial relevancia la autogestión del aprendizaje, o aprendizaje autodirigido, entendida como la capacidad de una persona para tomar la iniciativa en la planificación, ejecución y evaluación de su propio aprendizaje. Esto implica decidir qué aprender, cómo hacerlo, con qué recursos y de qué manera evaluar los resultados. Se trata de una competencia clave para el aprendizaje a lo largo de la vida y, en consecuencia, para la empleabilidad.
La invitación, entonces, es a pensar los próximos estudios a partir de un ejercicio consciente de autoanálisis: quién soy hoy en términos profesionales y cuáles son mis aspiraciones en ese ámbito, lo que, por cierto, también dialoga con los proyectos personales, y a analizar cómo se relacionan con las oportunidades y exigencias del entorno. Solo así es posible tomar decisiones formativas más pertinentes y estratégicas.
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Valeria Troncoso Gervasi Asesora educacional y en empleabilidad
Acompaño a personas de Chile a planificar estrategias de búsqueda de empleo y desarrollo de carrera en un mercado laboral en constante cambio

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