Cuando a una niña se le enseña a ser “correcta” antes que
exploradora, o cuando a un niño se le exige seguridad antes que sensibilidad,
también estamos moldeando su relación futura con el liderazgo, las
oportunidades y el trabajo.
La empleabilidad no se refiere solo a conseguir un empleo,
sino que se relaciona también con la capacidad de reconocer la propia valía, y
requiere autoconfianza, iniciativa, tolerancia al error y capacidad de
proyectarse y en todo eso históricamente las mujeres han corrido con mayor
desventaja.
Si la empleabilidad parte en la cuna, y en ella la familia
tiene una gran influencia, la escuela tiene la posibilidad, y también la
responsabilidad, de cambiar la historia. Porque formar estudiantes no es solo
preparar para una prueba o para una carrera, es abrir caminos que quizás nadie
antes les dijo que podían recorrer.
Por eso la escuela tiene un papel decisivo. Puede limitarse
a reproducir las desigualdades que ya existen en la sociedad, o puede
transformarlas. Cada expectativa docente, cada experiencia de aprendizaje y
cada espacio donde un o una estudiante descubre de lo que es capaz, va
construyendo —o ampliando— su horizonte de futuro en materia de empleabilidad.
Valeria Troncoso Gervasi, Asesora educacional y en
empleabilidad
Acompaño a personas de Chile a planificar estrategias de búsqueda de empleo y desarrollo de carrera en un mercado laboral en constante cambio

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