¿Se fijaron en lo que pudo
conseguir el Mundial de Fútbol 2026? En los más diversos lugares del país,
cientos de personas se reúnen para intercambiar láminas del álbum de esta copa
mundial. Se han hecho convocatorias en redes sociales para asistir a plazas,
estadios, gimnasios, centros comerciales y en muchos otros espacios con el
objetivo de ayudarse mutuamente a completar el álbum. Incluso alguien
desarrolló una aplicación para encontrar, de forma rápida, a quienes tiene las
láminas que otros necesitan.
Mientras observaba este fenómeno,
donde personas que eran desconocidas entre ellas intercambiaban con gran
entusiasmo sus láminas repetidas, no pude evitar preguntarme: ¿y si hiciéramos
algo parecido para favorecer otras causas, por ejemplo, la empleabilidad?
¿Y si aplicáramos esa misma
lógica de colaboración para conectar personas y necesidades con conocimientos y
oportunidades? Probablemente descubriríamos que muchas soluciones u opciones están
más cerca de lo que imaginamos.
En materia de empleabilidad, de
alguna manera, esto ya ocurre en algunos contextos. Existen instituciones de
educación superior, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones y municipios
que generan espacios permanentes o eventuales, como ferias laborales, donde las
personas pueden acceder a orientación, capacitación, redes de contacto y
oportunidades de trabajo. Son iniciativas valiosas, pero aún insuficientes
frente a la magnitud del desafío que actualmente enfrentamos respecto al desempleo.
Lo que está ocurriendo a propósito de las láminas de este álbum podría replicarse, a gran escala como a pequeña escala, pero con relación a los empleos.
Las instituciones de educación superior
que aún no realizan ninguna actividad para favorecer la empleabilidad de
estudiantes y exestudiantes podrían organizar algunos eventos para convocar a quienes
buscan oportunidades laborales y a quienes pueden ofrecerlas, ya sean organizaciones
o personas.
O una junta de vecinos podría
reunirse para identificar, por un lado, cuáles son los principales requerimientos
de las personas que viven en su barrio y, por otro, quiénes cuentan con los
conocimientos u ofrecen los servicios para ayudar a resolverlos. Muchas veces
el talento ya existe dentro de la comunidad; lo que falta es el puente que
permita conectar la necesidad con la oferta.
Los centros de padres en algunos
establecimientos educacionales han creado bolsas de trabajo virtuales, eso podrían
imitarlo en otros centros educacionales. Y generar también instancias presenciales
para que ocurra algo semejante a lo que comento sobre las juntas de vecinos. En algunos lugares incluso se hacen ferias para
difundir los emprendimientos de los apoderados.
Puede que lo que propongo ya se
haga en muchas comunidades, si es así, ojalá que tenga difusión para que más
personas se motiven a hacer lo mismo. Y que no se malentienda, no se trata de
promover el empleo informal.
Favorecer la empleabilidad implica
un conjunto de acciones, pero una especialmente relevante es generar
oportunidades para que las personas puedan mostrar sus capacidades y construir
redes de confianza. Además, en un mundo en
el que se está transformando drásticamente el mercado laboral, fortalecer el
capital social puede convertirse en una ventaja tan importante como desarrollar
competencias técnicas.
Tal vez ha llegado el momento de
pensar, como suele decirse, "fuera de la caja". En lugar de esperar
que todas las soluciones provengan desde los organismos gubernamentales,
también podemos preguntarnos qué instancias de encuentro somos capaces de crear
en los distintos espacios en los que nos movemos y que aporten al bien común.
Las mejores ideas no siempre
requieren grandes presupuestos; muchas veces nacen de la voluntad de colaborar
y de la capacidad de organizar a las personas en torno a un mismo propósito.
En tiempos de la irrupción
desenfrenada de la inteligencia artificial, Chile y, en realidad, todos los
países, necesita reconocer el enorme valor de su gente. La tecnología seguirá
avanzando, pero el desarrollo dependerá de cómo seamos capaces de potenciar
nuestras ventajas competitivas y de conectar talentos con necesidades. Quizás el próximo gran "intercambio"
que deberíamos promover no sea el de láminas, sino el de oportunidades.
Te agradezco que hayas leído
hasta el final y te dejo la invitación a leer los anteriores y próximos
artículos de Descifrando la empleabilidad, acá en Blogger, en
LinkedIn y en WhatsApp y a compartirlos con otras personas para las que
pudieran ser de interés o utilidad.
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Valeria Troncoso Gervasi
Asesora educacional y en empleabilidad
Acompaño a personas de Chile a
planificar estrategias de búsqueda de empleo y desarrollo de carrera en un
mercado laboral en constante cambio

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